Thursday, July 27, 2006

La Vivencia de: El Mal, El Bien y El Yo [parte 8]

Es tan impresionante como he viajado y he conocido gente de todas clases. Mucha gente que le tengo un enorme cariño como aquellas chiquillas del call center mientras viví en aquel país Andino. El contable Colombiano que me ayudaba a vestirme pues realmente era un desastre. Aquel chef que me enseño como debía coger un cuchillo o como debía saltear una chuleta. La secretaria que me besaba mientras nos escondíamos en la cocina. Son tantas anécdotas pero son memorias tan hermosas que no las cambiaria por nada en el mundo. Anoche me preguntaba como será aquí cuando tenga algún compañero de trabajo o quizás no llegue a tener un compañero.
Puede ser que mi paso por esta tierra solo sea para pasar tiempo con una señora que tanto quiero por lo bello de sus recuerdos de la travesía del tiempo. Habrán vivido cientos de cuentos que no se llegan a terminar. Ha enterrado desde su esposo hasta amigos de la infancia pero siempre le queda tiempo para contarlo. Es como el cuento que jamás termina de sorprenderte por sus hazañas y el suspenso que te crea. Para mi es el cuento sin fin que ojala nunca terminase pero tengo claro que un día lo perderé y me costara aceptarlo.
Lo evidentemente seguro de poder vivir algo es saber recordarlo y sacarle lo mejor. Como cuando en el colegio te hacían sacar la idea central del libro. Eso mismo debemos hacer nosotros con nuestras experiencias en la vida. Esas pequeñas cosas que aprendas te ayudaran a crecer cada segundo que pase por al final del día de algo vas a estar agradecido.

Aun que tu brújula no marque debes encontrar el camino que te ayude a llegar hasta ahí a ese punto, a tu meta. Debes hablar con las personas adecuadas, relacionarte con personas que te agreguen y no te resten. Te vas a dar cuenta que vas a llegar a un punto donde tu quieres llegar. Quizás no es donde cualquier otra persona diga que es el éxito pero tú te vas a sentir bien contigo mismo. En ese preciso momento te vas a ver rodeado de personas que amas con un trabajo que te va a llenar, con una familia, con hijos que te llenen. “Pero esto se logra encontrando el camino correcto y luchando por ello”. Los sueños nadie te los puede quitar de ti. Puede ser que ahora mismo lo estas buscando y posiblemente Dios te pone en circunstancias difíciles para abrirte los ojos.


Lentamente fueron cayendo las hojas caducas de sus una vez floridos árboles. El resplandor que sentí en mi habitación en su momento no entra más. La ventana esta sucia, el moho y las arañas se han adueñado de la casa. El fuerte olor a humedad se hace notar por donde camines. Cientos de enredaderas escalan para ocultar la casa en el denso bosque que fue naciendo al pasar de los años. Eran las 4 de la tarde y estaba sentado en unas escaleras que ya habían perdido su color. No sabia que volver a buscarte iba a ser tan difícil, había pasado bastante tiempo desde que me dejaste. Un día pensando decidí que volvería a ver aquel viejo edificio aunque me costara la vida.
El edificio parecía estar abandonado ya hacia unos años, el barrio que una vez tuvo vida ahora dormía en silencio. Las casas muchas cubiertas en matorrales, la calle había ido desapareciendo y gran parte de ella era ya de tierra. Alguno que otro poste de luz seguía erguido y sus cables medianamente tensos. Los garajes que una vez descansaron los autos ya no estaban. Parecía una ciudad fantasma, todo estaba borrado, tapado o destruido. Me preguntaba aquella tarde que me había motiva a ir tan lejos para ver donde una vez te abracé.

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